La soledad del opositor de fondo

Oposiciones en primera persona

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Lugar: Guadalajara, La Alkarria

sábado, junio 03, 2006

En el principio fue la intención...


He tenido la suerte de estudiar algo que me gusta, y hace tiempo que me propuse aprobar una oposición y tener un trabajo seguro para los restos. Al principio todo me parecía muy fácil, bastaría estudiar unas ocho horas y media al día y seguir mi plan, perfectamente trazado hasta el mínimo detalle, para conseguir mi objetivo; ¡esto es cosa hecha!

Fue pasando el tiempo, y mi ritmo de estudio inicial, que yo sabía que sería desesperadamente lento, se convirtió en mi velocidad de crucero, cada tema que preparaba se convertía en un triunfo, y llegaba a desesperarme viendo lo que tardaba en dejar un tema visto para sentencia.

Esa inesperada lentitud, la ingente cantidad de ofertas de trabajo a tiempo parcial (que yo ví como "facilmente compatibles con mi preparación") y una cierta confusión mental, me fueron alejando de aquel opositor centrado, sereno y confiado de sus posibilidades que fui hace un año y medio; como resultado, estoy a un mes de examinarme y no llevo ni una cuarta parte del temario preparado. Que tus expectativas queden tan lejos de verse cumplidas, hace que tu moral comparta el oscuro mundo subterráneo de las raices, los topos y las fosas comunes.

Ire al exámen confiando en que me nazca una bonita flor en el culo, y si no crecen más que cizaña y hortigas, pues tengo claro que las arrancaré y seguiré preparándome para la siguiente convocatoria. Eso sí de un modo diferente, no sé todavía como, pero diferente.

Durante este año, preparándome por mi cuenta, me he encontrado muy aislado, como un naúfrago en su isla desierta, me apetece desahogarme, ordenar y poner por escrito mis pensamientos, y lo haré porque hace poco con la marea llegó flotando una enorme caja de botellas de Ginebra, y una vez vacías, hay que aprovecharlas.