La soledad del opositor de fondo

Oposiciones en primera persona

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Lugar: Guadalajara, La Alkarria

lunes, julio 17, 2006

23-Junio 2006 Primer asalto

ras una noche en la que dormí poco y mal (a las cuatro tenía ya los ojos como los platos del café), siguió un viaje algo atascado y en el que cada coche que veía adelantarme o al que pasaba se me antojaban compañeros de fatigas y a la vez aguerridos competidores, llegué a la ciudad; eso sí, colándome de entrada y teniéndola que cruzar de cabo a rabo.

Albacete, 13:30, Sol, 39ºC.

Cuando mi orgullo de explorador cedió al calor y al intenso tráfico, me decidía a preguntar a la primera persona que viera. Me dirigo hacia una chica Rellenaza que va recorriendo la acera un poco más adelante.Con medio cuerpo fuera de la ventanilla pregunto - ¿La avenida de España por favor? Ella se gira y mientras dirige su mirada a los ajados tapacubos de mi vehículo - ¿No zé! - Exclama, evidenciando muy a las claras su trisomía 21

- Perdona ¿Sábes si queda por aquí cerca?
- No zé, ves ahí y pregunta ¡Pregunta!
- Ya... Gra... gracias de todos modos

A la vuelta de la Esquina veo la placa de la Avenida de España, me digo que después de todo no iba tan perdido y me siento mejor persona por ello

Debo de ser el último Opositor en llegar a esta cálida ciudad, porque hasta que aparco paso las de Caín. Consigo dejar el coche a la sombra, cojo los bártulos y tiro para el instituto. El sol cae tan fuerte a esta hora que diría que sus rayos pesan. Llego sin más inconvenientes al instituto Ramón y Cajal, me busco en las listas, confirmo el tribunal en el que estoy y paso a reconocer el terreno, el aire acondicionado se agradece, cambio el agua al canario y me dirigo de nuevo hacia la zona universitaria, he fichado un bar donde ponen bocatas con buena pinta.

El bar resultó ruidoso y agoviante (hoy deben hacer la caja de todo el mes) Bocata de Beicon con queso, naranja, agua fresquita y coca-cola sentado en el cesped a la sombra de un platano. A mi alrrededor van apareciendo más personas con su comida, sus apuntes y bastante tensión, que cada uno disimula lo mejor que puede.

45 minutos antes del exámen tiro al instituto, no hay mucha gente, pero poco a poco se va llenando, y yo no conozco a nadie. Nos sacaron fuera del instituto a esperar mientras se preparaban los tribunales. Pasa gente repartiendo folletos de academias (tres) y sinticatos (dos). Uno de esos papeles reza: Consejos para preparar la oposición con éxito -¡No me habría venido mal hace un año!- le espeto la señora que me lo acaba de entregar -Ya- me dice -Que tengáis suerte y que no os haga falta para otra- Un poco compungido por la ternura con que, mirándome a los ojos, ha dicho esta última frase le agradezco el ánimo.

Sale el director del asunto megáfono en mano, nos desea suerte y nos canta la ubicación de cada tribunal dentro del edificio, nos desea otra vez suerte y subimos a la cuarta planta como corderos al matadero. En los primeros escalones me siento flojo, y las piernas no me sujetan como debieran ¡Venga Coño!

En la cuarta planta se nos presentan el presidente y el secretario del tribunal, el llamamiento dura cosa sí de media hora y yo soy de los últimos... Calor, tensión y cachondeo con los apellidos y nombres raros de turno

Ya ubicados en la sala resulta que tebngo delante a una conocida de Guadalajara, que por lo menos me da apoyo moral. La cara de algunos opositores me suena de cursos, de la escuela de magisterio, de la biblioteca de INEF...

El que va a vigilar el exámen, un profesor de habla suave, cuidado bigote y acento bolo nos explica el funcionamiento, vamos a empezar veinte minutos después, no se puede usar tipex ni colores, bueno sí, bueno, sólo tipex pero mejor que no; según va hablando me agacho y levando a dejar y cojer el puto tippex unas tres veces.

Le pasan la pregunta, nos empieza a decir que es una pena que no haya plaza para todos, que mucha suerte -no la necesito- digo en voz alta, ganándome la cara de asco de algunos compañeros y las sonrisas de otros. Coge una tiza y con una cuidada parsimonia la escribe en la pizarra:

Desarrolla 3 sesiones del bloque de Habilidades y destrezas: juegos recreativos con material autoconstruido en que se trabajen las capacidades básicas de velocidad y coordinación. En una de las sesiones hay que construir el material.

¡Bien! es un tema que controlo bastante y se presta a lucimiento. me paro a pensar un poco lo que voy a escribir durante las siguiente dos horas cuando una chica pregunta
-¿podemos escribir encima del sello del papel?
El profesor duda qué decirle, está completamente descolocado ante tamaña cuestión
-Házlo que te quede bonito- le digo, y me pogo a lo mío.

A la salida siento que em han quitado bastante peso de encima, y respirando más aliviado descubro que una compañera de estudios también se ha presentado, hecho un rato de charlita y con las mismas me vuelvo a Guadalajara, esta vez sin perder el camino recto

sábado, junio 03, 2006

En el principio fue la intención...


He tenido la suerte de estudiar algo que me gusta, y hace tiempo que me propuse aprobar una oposición y tener un trabajo seguro para los restos. Al principio todo me parecía muy fácil, bastaría estudiar unas ocho horas y media al día y seguir mi plan, perfectamente trazado hasta el mínimo detalle, para conseguir mi objetivo; ¡esto es cosa hecha!

Fue pasando el tiempo, y mi ritmo de estudio inicial, que yo sabía que sería desesperadamente lento, se convirtió en mi velocidad de crucero, cada tema que preparaba se convertía en un triunfo, y llegaba a desesperarme viendo lo que tardaba en dejar un tema visto para sentencia.

Esa inesperada lentitud, la ingente cantidad de ofertas de trabajo a tiempo parcial (que yo ví como "facilmente compatibles con mi preparación") y una cierta confusión mental, me fueron alejando de aquel opositor centrado, sereno y confiado de sus posibilidades que fui hace un año y medio; como resultado, estoy a un mes de examinarme y no llevo ni una cuarta parte del temario preparado. Que tus expectativas queden tan lejos de verse cumplidas, hace que tu moral comparta el oscuro mundo subterráneo de las raices, los topos y las fosas comunes.

Ire al exámen confiando en que me nazca una bonita flor en el culo, y si no crecen más que cizaña y hortigas, pues tengo claro que las arrancaré y seguiré preparándome para la siguiente convocatoria. Eso sí de un modo diferente, no sé todavía como, pero diferente.

Durante este año, preparándome por mi cuenta, me he encontrado muy aislado, como un naúfrago en su isla desierta, me apetece desahogarme, ordenar y poner por escrito mis pensamientos, y lo haré porque hace poco con la marea llegó flotando una enorme caja de botellas de Ginebra, y una vez vacías, hay que aprovecharlas.